SOBRE LA FELICIDAD

Pensé que la felicidad vendría cuando cumpliera 18 años y entonces podría hacer lo que quisiera. Trabajaría o estudiaría y ya no me sentiría inferior. Pero llegó ese día y con él, mayores responsabilidades y problemas.

Pensé que sería feliz si encontraba un buen trabajo que aportaría a mi vida bienestar y libertad económica para comprarme caprichos y una casa para vivir. Lo tuve,me acostumbré y me aburrí.
Pensé que el amor y luego los hijos me la darían. Me case con quien yo quise, tuve hijos que me la dieron a cambio de mi libertad. Pero los hijos crecieron, me devolvieron la libertad a cambio de mi paz, me divorcie y seguí buscando la felicidad.
Entonces busque nuevas amistades que llenarían mi ocio. Las encontré, reñimos y comprobé que los amigos casi nunca son para siempre.
Pasaron muchos años en los que enfermé de depresión y otros males.Conocí la soledad de los ancianos y al final me di cuenta de que la felicidad si existe, no se nota. Que si está, no la ves hasta que la pierdes. Que la vida es absurda y que muchas veces cuando entiendes su sentido ya es muy tarde. Que hay que valorar lo que se tiene en cada momento y que la alegría de vivir, si se tiene, trae consigo la felicidad, ya sea en una calle pidiendo limosna o en un palacio rodeado de riquezas. Y comprendí que yo había sido feliz casi todo ese tiempo, por tener esa alegría y que tenía que dar gracias a Dios por ese don.