La infanta pasmada

Por fin la infanta de España
se decidió a declarar
y en vez de contar patrañas
sus faltas dijo ignorar.

Del coche bajó sonriente
y semblante relajado,
“por la rampa no he bajado
y que se joda la gente”.

–Que si soy una granuja?
— sólo soy una maruja.
–Que si era mucho el dinero?
–yo le creía sincero
–Y no vió lo que firmaba?
–sólo estaba enamorada.

–Perdone infanta el mosqueo
pero yo no me lo creo.
–Ay qué miedo me está entrando
sepa Vd. que estoy temblando,
basta ya de pantomimas!!
que aunque Vd. mucho se esfuerce
los dos sabemos qué opina
el que de todos es jefe.

Anuncios

bendita rutina

Yo me pregunto, ¿por qué tiene tan mala fama la rutina?. ¿Hay mejor cosa que pasar esta vida navegando apaciblemente en las aguas tranquilas de la rutina?

Nos referimos a ella con desprecio, con aprensión, como a un monstruo que nos espera agazapado en un recodo de nuestro camino y al que hay que evitar a toda cosa porque entonces parece que has renunciado a la vida,  o ella a ti.

Yo creo que todo es un malentendido. Llamamos rutina a lo que deberíamos llamar aburrimiento. O bien hay dos clases de rutina: la aburrida y la de calidad, o sea, la buena.

Si en tu día a día haces las mismas cosas, eso, aunque sea rutina, no tiene por qué ser aburrida. Sí, haces siempre las mismas, pero las mismas que te gustan. O bien las que sobrellevas bien, las que te permiten hacer otros dias cosas más excepcionales, por ejemplo el trabajo, que es una rutina que a poco que te guste ya te da el dinero para esas cosas más extraordinarias.  Pero bueno, lo mejor es que tu dia a dia transcurra feliz aunque sea feliz con minúscula. Entonces genial. Eso sí, hay que currárselo. Hay que currarse la rutina de calidad. O sea, fabricarse una vida rutinaria de lujo. Por ejemplo procurar tener tus ratos libres de ocio y hacer cosas que te gusten todos los dias. Si te gustan, ¿qué mas da que las hagas todos los dias?,  me seguís?. Pues eso.

Bendita rutina que nos hace tener seguridad en la vida. Bendito sillón o sofá que te espera al venir de trabajar. Bendito rato de ver tu programa de la tarde o de la noche favorito. Bendito ese juego de mesa después de cenar y benditos todos los etcéteras que se pueden poner aquí.

No quiero desgastes emocionales ni quiero toboganes ni montañas rusas de los que apearme al final de mi vida. Me basta con algo menos movidito, me basta con mi querida rutina.