Somos perfectos

Y así es. Al menos para la naturaleza.

Somos nosotros los que hemos inventado eso de ser mas alto, mas guapo, mas listo, máss….

Todos valemos para ella.  Para ella somos un triunfo, somos perfectos,  si hemos nacido con cabeza, hombros  y extremidades. Somos nosotros los que nos empeñamos en desmerecernos, en acomplejarnos, en compararnos.

Por mucho que a nosotros nos parezca que es imposible que nuestro jefe sea normal, lo cierto es que….también es perfecto, ooohh!. Y también el vecino del quinto, ese que no da signos de inteligencia en la junta de la comunidad.  Y la pobre chica de en frente que a su fea figura se le suma una cara nada agraciada y con acné.

Para nuestra madre naturaleza sus hijos no tienen un pero. Amor de madre quizá. Eso o que no cree indispensable para que crecazmos y nos multipliquemos otra cosa más de la que nos da: un cerebro para mantenernos con vida, unos órganos, unos brazos y unas piernas, unos ojos,  nariz, boca y orejas. Ella se relame de gusto cada vez que ve nacer a uno de sus hijos, debe pensar “otro triunfo de la menda” y nosotros vamos, y a medida que crecemos nos cargamos de complejos y tonterías.

Cada uno de nosotros tenemos un tesoro: un cuerpo perfecto. Digáselo si no a alguien que le falte alguna o varias de las cosas que arriba enumero. Realmente ellos darían un montón de miles de euros o quizá millones si pudieran por una de esas cosas. Por eso mismo digo que somos un tesoro. Y encima sabemos vivir dignamente si alguna parte importante nos falla, seguimos siendo un tesoro porque el ser humano tiene eso, el poder de adaptación que nos ha valido ser lo más de lo máss…

Ya sé, ya sé que algunos me diréis que también los animales escogen a los congéneres más perfectos y vistosos para aparearse y por eso creo natural cierta predisposición a elegir lo mejor,  pero nosotros como animales más inteligentes sabemos que lo mejor para quedarnos con una pareja y permanecer con ella es un conjunto de cualidades en las que a veces poco tiene que ver el físico.  Los animales desechan a los imperfectos, a los débiles, nosotros a todos los que creemos o cree la sociedad que no son el icono de lo que se lleva.

En fin, pensemos más en la suerte que tenemos, demos gracias a Dios y centrémonos en lo que es “realmente”  la perfecciòn.