Los duelos que no duelen tanto

Andaba yo pensando hoy por la causa de que no nos apene tanto la pena de nuestros seres queridos muy mayores como la de otros más jóvenes. Lo tomamos con tranquilidad, con filosofía, lo sentimos mucho pero no nos llena de tristeza y desesperación, lo superamos muy bien e incluso en muchos casos sentimos una liberación.

Es la aptitud de la mayoría de la gente en estos casos. Antes creía que era porque son mayores y lo natural es esperar que se vayan…..pero no.

Es porque, en mucha gente de esta edad, ya queda poco de ellos mismos. Cuando son muy mayores empiezan a desaparecer y sucede tan poco a poco que nosotros apenas somos conscientes. Poco a poco vamos perdiéndolos a la par que buena parte del cariño que les tenemos, porque ya son otros, esos ya no son nuestros padres. El cariño que nos queda es a la memoria de lo que fueron y de lo que queda de ellos.POr eso nos duele menos que se vayan definitivamente. Otra cosa es cuando a pesar de su edad, siguen estando ahí, con su cabeza bien puesta y su personalidad casi intacta, entonces el dolor es entero porque entero se fue nuestro familiar.

Cosas que aprendes en un hospital

Mi padre sigue en el hospital asique yo sigo con el tema hospitalario y lo que se aprende.

Por ejemplo, lo primero que aprendes cuando pasas dias en un sitio como este es que cada planta es un mundo y tiene su política. Es como Estados Unidos pero sin presidente: cada estado se gestiona de manera diferente. Por eso tienes suerte si te cambian de planta y los médicos se coordinan entre sí, por lo general, eso les lleva un par de días.

Otra cosa que aprendes rápido es que la información es un bien escaso y difícil de extraer, como el oro vamos: la información es oro en un hospital.

Cuando hablas con los medicos empiezas a experimentar una serie de dudas: ¿eres gilipollas?. ¿tienes algún problema de entendimiento?. ¿el gilipollas es el médico?, ¿o bien es él el que tiene problemas para hacerse entender?. En cualquier caso, lo último que sientes es enfado contigo mismo por no tener las agallas de preguntarle todas las dudas y enterarte bien de la salud de tu propio cuerpo o del de tu familiar.. Pero es que son tan arrogantes….. tan prepotentes….imponen tanto…..,con esa bata blanca…., con ese pijama de cirujano…., con esas prisas que te dan a entender que no tienen tiempo para explicar nada a nosotros, los pipiolos.

Pero nada de eso amigos.

La parquedad, las prisas, la información técnica y ambigua….,todo obedece a un sólo propósito: PROTEGERSE. Cuanta menos información tengas, menos podrás exigir y sobre todo, RECLAMAR. Todo forma parte de un “PLAN MAESTRO”, de una política del hospital, de una gran conspiración jejeje :1) :e) .

Otra cosa que aprendes en seguida es que el hospital, tres veces al día está oculto, fuera de radar. Es lo que se llama “EL CAMBIO DE TURNO”. Los/las del turno anterior se van a cambiar a “menos cuarto” y los del siguiente se incorporan a “y cuarto”. O sea, durante esas tres medias horas al día, hay un “tempus fugit” en el que todas las actividades quedan congeladas y los pacientes desprotegidos. El cambio de guardia es más importante que el del palacio de Buckinhamp sólo que la reina no está desamparada en ningún momento y aquí a los pacientes se les abandona a su suerte y más vale que no necesites nada urgente.

Que llamas porque te tienen que cambiar el suero?, NADA— vuelves a llamar—“dentro de un momento vamos, es que estamos con el RELEVO”. Que se te ha salido la sonda?? —“Es que está el cambio de turno”. Que te tienen que ayudar para ir al servicio?—“Espere un ratito, ahora vamos es que está entrando el otro RELEVO”. Que te da un infarto—“huy, vaya desabrochándose el pijama que cuando cambie el turno le enchufamos los voltios….”:da) :no)

No se dan prisa ni aunque estén en “Defcon 1”.

Luego está el asunto económico. ¡¡Qué!!, ¿que no tienes que pagar nada porque eres de la S.S.? …¡JA!.

Ya puedes tener ahorrado para cuando estés tú o tu familia hospitalizado.

Como pases más de una semana interno das en quiebra.Vas a tener que comprar botellines de agua como para construir una cabaña con los envases vacíos. Más vale que no te guste mucho la tele porque vas a gastar tarjetas de 10 euros como para hacerte unos catetos. Y tambien comprar los auriculares de la máquina expendedora porque sin ellos no se oye la tele. Si alternas junto con la radio, haz acopio de pilas alcalinas que se gastan que es un gusto. Eso sin contar las tarjetas del metro que tu familiar se está gastando en todos los viajes para ir a acompañarte.

Cuando sales del hospital estarás bien de salud pero en la bancarrota, con lo cual te dará una úlcera de estómago y volverás al centro.

En fin, que más vale que nos hagamos a la idea de sanar cuanto antes para no pasar por todo esto, pero por lo menos, ya os he avisado de lo que podéis encontrar ahí dentro.


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De box a box

TEngo a mi papi en el hospital, ¿qué tiene?, muchos años, como se suele decir, la maquinaria, que ya va fallando.

Lo primero que hicieron al ver la analítica es ponerle en un box para seguir haciéndole pruebas.Qué paz y qué silencio se respira en los boxes. Lo malo es que es muy aburrido para los pacientes y el acompañante. Desde luego es lo mejor que puede ser: aburrido. Porque lo otro pueden ser dolores, angustia, miedo…. Pero si sólo es aburrido, se forma una especie de lenguaje mudo entre el box de enfrente y el tuyo. La acompañante del de enfrente también estaba atendiendo a su padre. Las dos esperando que pasaran las horas, las dos mudas, a veces mirándonos como queriéndonos decir algo. Pero si algo inspiran los boxes es respeto. Mucho respeto y silencio. Es como un convento de clausura.Puedes estar allí y mirar pero no hablar con la compañera porque has hecho un tácito e inconsciente voto de silencio. Nos comunicamos con la mirada: “Veo que tú también estás con tu padre”—“ay, que aburrido y largo se hace esto”—“ni siquiera nos podemos mover de aqui”—“a esperar y tener paciencia”—-“pero por qué no nos hablamos?”—“es este ambiente, no hay que hablar por no molestar a los pacientes, ni moverse por el pasillo central para no estorbar a las enfermeras, hay que estar con el enfermo porque eres el único acompañante y a lo mejor te necesita”—“bueno, espero que no tenga nada grave el tuyo”—“y yo igual, que no sufran por favor, que ya tienen muchos años”.

Más tarde mueven al paciente del box de enfrente. Cogen sus cosas y la que lo cuida me mira como diciendo “yo ya me voy, espero que tú no tengas para mucho”—-“adios, seguramente no nos volveremos a ver”.

Y así acaba una de las relaciones más exttrañas que has vivido en tu vida. Ni siquiera has podido conocerla, sólo te has sentido en la misma onda durante unas pocas horas, identificada por la misma situación, por los mismos sentimientos. Me da por pensar que es más de lo que hay en algunas relaciones más largas y reales, no creeis?.