La generación de los cambios

Estaba pensando yo esta mañana en lo especial que es la generación que ahora está desapareciendo, la de nuestros padres, la que ha nacido allá por los años veinte.

Realmente es una generaciòn prodigiosa en el sentido de que nadie ha visto nacer tantos prodigios a lo largo de su vida. El mundo que encontraron cuando nacieron poco o nada tiene que ver con el que están dejando.

Llegaron a una vida que había cambiado bien poco en mil años, o por lo menos, había cambiado poco en comparación con los progresos  que se han producido sólo en ochenta: Como en el año mil, la mayoría de los nativos de los “felices 20” trabajaba la tierra, muchos niños morían durante los primeros cinco años de vida, la infecciones mataban casi con igual virulencia que entonces pues aún no estaba inventada la penicilina, la mitad de la gente era analfabeta, los padres eran la ley y se acataban sus órdenes casi sin rechistar, los pobres se diferenciaban muchísimo de los ricos, en dinero, en forma y en fondo, se vivia para trabajar, comer y dormir con poco tiempo de ocio, que ya sabemos que es un invento posterior, y finalmente, los hombres y mujeres se enamoraban de una forma sencilla, sin comeduras de coco y despues se casaban y vivian su vida de pareja sin cuestionarse casi nunca cómo hubieran sido sus vidas con otros cónyuges.

Pero están dejando este mundo con un grandísimo avance y poder adquisitivo de medicinas, con el avión, el cine, la radio, la tele, los coches, el ordenador y toda la parafernalia de los electrodomésticos audivisuales. O sea, todos los inventos que han hecho que el mundo cambie radicalmente después de siglos y siglos de similar idiosincracia. Ya sé que algunos ya estaban inventados pero todos sabemos que no llegaron al pueblo llano hasta mucho tiempo después.

Alucine de digestión han tenido que hacer.

Alucine de adaptación, si bien el hombre es el animal , o uno de ellos que mejor se adaptan a los cambios.

Y no sólo han tenido que digerir todos estos avances, han debido de cambiar su forma de pensamiento a marchas forzadas a instancias de unos medios de comunicación que les ha dado una cultura de la que muchos carecían.

Por esta razón, se han visto siendo una clase de padres que llevaban desde la edad del hielo ejerciendo la autoridad y han acabado sirviendo casi de felpudo a sus nietos.

Siempre se ha ido avanzado de una generacion a otra pero ni de coña al ritmo frenético de ésta. Hasta los genes se han debido de marear.

Nosotros tambien tenemos nuestra buena experiencia de cambios y de evolución desde que nacimos pero dudo que sea tan enormes como en la pasada porque la materia prima principal, la electricidad, es la que ha hecho posible todos esos progresos y a menos que acabemos nuestras vidas trasladándonos por ologramas y viajes astrales, dudo que asistamos ni tan siquiera a la mitad de prodigios que han experimentado nuestros padres.



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Habilidades sociales

Hoy en día somos mucho más abiertos que nunca. Sabemos expresarnos mucho mejor, tenemos muchos más conocimientos y hacemos más vida social. Todo ello nos ha formado para saber desenvolvernos en sociedad y no digamos ya de puertas adentro. Pero curiosamente  y aunque somos totalmente distintos en nuestra forma de tratarnos a todas las generaciones anteriores, mucha culpa por los medios de comunicacion, seguimos teniendo una manera relativamente  precavida y tímida de relacionarnos. La costumbre de milenios pesa y por mucho que ahora entendamos de habilidades sociales, no nos animamos a ejercerlas.

Por ejemplo, todos sabemos que hay que tratar a los demás como a nosotros nos gustaría que nos tratasen. Pero esto se olvida casi siempre.

Esto que pongo a continuacion es lo que yo he aprendido a lo largo de mi vida sobre  las habilidades sociales, o lo que es lo mismo, las cosas que nos gustan a nosotros y que debemos practicar para gustar que supongo que son las mismas o similares para todos., es curioso que las diga yo que soy una tímida empedernida, pero  precisamente por eso, quizá he estado más atenta a cómo tratarme mejor con los demás.

Bueno, ahí va:

—Escuchar.

Si te mantienes callado sin interrumpir cuando alguien te habla, sentirá que le importas, que sientes empatía por lo que dice, que te interesa lo que está hablando, eso te convertirá en un buen confidente para él.

—Interesarse.

Hay que preguntar y preguntar, sin temor a parecer cotilla: por la salud, por aquello que te dijo, por los hijos, por cosas que sabes que son importantes para esa persona… ¡Cuántas veces nos inhibimos de preguntar por temor a parecer que nos estamos metiendo en terrenos privados, en cosas personales, en temas delicados!. Pero hay un baremon para eso:  siempre hay que preguntar cuando ya nos ha hablado  de ello,  si nos ha hablado es porque quería que estuviésemos al tanto y muy raramente se arrepienten de su confidencia, es más, seguro que lo dijeron para poder desahogarse y comentarlo con nosotros. Es una pena porque si no volvemos a interesarnos, muchas personas lo tomarán como que no nos importa o peor aún, como que no deberían haberlo comentado. Repito, tenemos que tener presente que muy rara vez se arrepienten de esa confianza y si lo hacen, cuando le volvamos a preguntar por ello, sabrán hacerte entender que no quieren volver a hablar del tema.

—Hay que entregarse.

No seamos como aquellas personas que llegan a la vejez secas de todo afecto por no haberse querido mostrar, por no parecer, porque no sepan de ella: POR NO HABERSE ENTREGADO.

Si algo nos enseña la vida es que hay que entregarse si se quiere recibir. Sobre todo afecto. Nos ayudará a ello el pensar que “no hay nada nuevo bajo el sol” y que “nada de lo humano me es ajeno”.

—Llámalo por su nombre.

Es una tontería pero a todo el mundo nos gusta que nos nominen. Es un gesto primario de intimidad,  si no, fijémonos cuando vamos a un sitio en el que no nos conocen o nos conocen poco. Si nos llaman por nuestro nombre, nos sentimos aceptados,  por ejemplo en el médico, en el trabajo, etc.

—Que no nos de corte alabar a los demás.

¡¡Cuánto nos gusta que nos digan algo bonito y qué poco lo hacemos!! La mayoría de nosotros tenemos la autoestima baja y es porque apenas nos han dicho nada bonito. Incluso cuando eramos pequeños y necesitábamos más que nunca nuestra autoestima, los padres han sido siempre mucho más proclives a reprendernos y a afear nuestra conducta que a alabarnos. PUes bien, una vez que somos mayores, que no nos importe decir lo bueno que vemos en el otro, ¡cuesta tan poco y es tan gratificante!, la verdad es que es un delito que no lo hagamos a menudo. Además, si tienes que decir algo incorrecto de la otra persona, alguien de tu confianza eso sí, será más justo si también sabes ensalzarla.

—Sé humilde o modesto.

Digo “o modesto” porque yo tengo la particular idea de que la modestia no existe. Porque la modestia siempre es falsa si no, no sería modestia, sería humildad. Y con ella tienes algo infalible para caer bien. Además practicando la humildad aprenderás a ser humilde. Aunque parezca que te rebaja a los ojos de los demás al no valorar tus propios méritos, en realidad te hace grande, cuestión de prioridades diría yo, ¿qué es más gratificante, que te encuentren bueno en una materia o que piensen como esta cita?:  ” la modestia es la única corona de laurel que se puede añadir a la gloria”. Pues eso, que nadie va a dejar de ver tus cosas buenas y en cambio van a pensar que encima tienes esa virtud.

—El contacto: una guinda en el pastel.

Nosotros, como latinos, somos más tocones que otros paises pero empezamos a acusar la influencia de ellos en esta costumbre. Que si respetar el espacio vital, que si guardar las distancias, que si no me gusta que me toquen sin permiso, etc.., Está muy bien respetar el espacio vital, no nos vamos a poner a hablar nariz con nariz, pero ¡ojo! que no se confunda eso con que empiece a estar mal mirado el tocarse. Porque a mi no me parece en absoluto una falta de respeto. Admito que haya gente a la que incomode, más bien por timidez que por otra cosa, pero no seamos “tiquismiquis”, está bien tocarnos, darnos una palmadita en el brazo,  tocarnos el hombro, etc, nos hace sentirnos más queridos, además es lo natural, nuestra piel requiere mimos desde el mismo comienzo de nuestra vida y luego tambien necesitamos ese contacto que nos calienta el espíritu. Siempre nos gusta esa muestra de confianza.

Bueno, espero que os haya recordado estas cositas que todos sabemos pero que olvidamos practicar. Es importante, asique, ¡ a aplicarse !:} ;)

Es fácil ser sincero cuando no se va a decir toda la verdad.

No discutas nunca comiendo, te ganará el que tenga menos apetito.

La crítica es como el humo, se disipa pronto pero ennegrece todo lo que toca.

Pidamos contradecir sin obstinanción y ser contradecidos sin irritación.

El que no tiene opinión propia siempre contradice la de los demás.

Es preferible callar y parecer necio que hablar y despejar toda duda de ello.

Quien habla todo lo que le place, ha de escuchar todo lo que no le place.

Quien habla mucho dice poco.

Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa.