Hablemos de amor

Andaba yo pensativa ayer sobre el amor y saqué algunas conclusiones:

“Entre lo que existe y lo que no existe, el espacio es el amor”. ¡Y qué razón tiene esta frase de autor anónimo!.Claro está que de esto no te das cuenta hasta que tienes unos añitos. Más o menos cuando descubres que puedes soportarlo todo si tienes el apoyo de tu familia, de tu pareja, de tus amigos. Cuando reconoces que en el fondo lo que buscas es gustar a la gente, que la gente te quiera.

Desde luego lo más importante es tener siempre a esas personas claves en tu vida,  esas que hacen que nuestros déficits de amor se rellenen constantemente. Y amar a esa gente,  sentirse necesitado por ella.

La familia, la pareja y los amigos son las principales despensas del amor. Luego están las formas abstractas: la pasión por el arte, la justicia, una profesión, etc… Las primeras llenan nuestro corazón y las otras nuestra vida.

Así pues empecemos por el amor a la familia, el que profesamos a los de nuestra sangre: padres, hijos y hermanos principalmente.

Es curioso que a menudo sea éste el más duradero teniendo en cuenta que no elegimos nosotros a sus componentes. Los padres nos lo envía el azar, los hermanos, ídem, y los hijos puede que los eduquemos pero no os engañemos, como en muchas otras cuestiones, y más aquí,  la calidad de la materia prima es tan importante como la mano de obra.

Debe de ser “la fuerza del cariño” que decía aquella película. Te puedes enfadar con tu mejor amigo y odiarle de por vida, romper con tu pareja y no querer saber nada más de ella, pero pase lo que pase no dejarás nunca de querer a aquellos que te han criado, han crecido contigo o has parido y cuidado. Porque ellos tampoco dejarán de amarte, es un cariño seguro que tú ni siquiera notas en tu alocada vida de  prisas y estrés, pero es el hilo invisible de tu estabilidad y tu cordura, porque son tus reservas afectivas sin las cuales tendrías un déficit  en el “Haber” de tu corazón.

Fuera del nido los terrenos son mucho más abruptos e inseguros, te das cuenta de que no te resulta nada facil querer a otras personas, ¡quererlas de verdad!.

En la adolescencia  y juventud crees que sí, que tus amigos del alma jamás te fallarán, que son los únicos que te entienden, que harían lo que fuera por tí y tú por ellos, pero esa opinión cambia a medida que también cambia tu necesidad de ellos.

En la madurez, por los amigos sentimos afecto, afinidad, simpatía, incluso mucho cariño si tenemos la suerte de tener una buena amistad, pero no los amamos. A no ser que demos con la auténtica amistad, esa por la que sientes amor fraterno y que estoy de acuerdo con que es el mayor tesoro que puedes tener. Pero ya sabemos todos que eso es como los ovnis, que si existen de verdad (y deben de existir si hacemos caso de las personas que aseguran haberlos visto) son muy raros de encontrar. Asique la gente nos conformamos con tener una persona que nos escuche (otra cosa igual de rara que los ovnis), que nos aguante, pasar el rato quitándonos la palabra contínuamente y olvidar que esa compañía agradable y asentidora, aparte de que la mayoría de veces no está de acuerdo contigo, no te perdonará nunca una franqueza que no satisfaga su vanidad. Quizá los animales domésticos cumplan mejor esa función, al fin y al cabo: los quieres, te quieren, son fieles y soportan que les trates mal si tienes el dia cruzado.

Bueno, no exageremos, en realidad pienso que los amigos, conocidos,  etc, son los que nos hacen la vida amena y llevadera.

Y ahora vayamos con el amor romántico, el de pareja.

¡ Ay, le  amour, le amour!. Dice Antonio Gala que es una amistad con momentos eróticos. Desde luego debería de serlo porque entonces sería perfecto, pero no es tan sublime. Las personas nos conformamos con un amor más normalito, “para andar por casa”, nunca mejor dicho jejeje. Porque estamos tan enamorados de este sentimiento que nos han ensalzado en las pelis que nos damos mucha prisa en obtenerlo y como el que busca no encuentra y el que no tiene paciencia menos, pues eso, que nos vale con encontrar a alquien que nos acelere el pulso, nos guste su personalidad y su presencia y sienta lo mismo por nosotros. Sobre todo QUE SIENTA LO MISMO, porque ya se sabe, en amor, el que ama tiene un medio casi seguro para ser amado. Debe ser la vanidad otra vez.

Lo malo es que cuando nos enamoramos deseamos estar con la persona amada y entonces se convierte en matrimonio o en la convivencia dando lugar a todo tipo de enlaces y desenlaces. Está por ejemplo:

EL MATRIMONIO TORMENTOSO. Tan pronto brilla el sol como truena terriblemente. Un día te abochornan mandándose al cuerno y otro de hacen reverdecer de envidia al ver su pasión y ternura.

Luego está:

EL MATRIMONIO PERFECTO. Por supuesto que es un buen matrimonio: se aman, se comunican, se respetan…., aunque bien mirado….¿no parece que más que amarse se quieren?, después de todo, estar enamorado es como estar borracho, no puede ocultarse. Y sí, se comunican, pero…..¿no es cierto que al final siempre se hace lo que desea el cónyuge dominante?, ¿dónde está entonces el respeto?.

También hay…

EL MATRIMONIO ABURRIDO. El más común a mi juicio.Si les preguntas te dirán que claro que son felices: quieren a su pareja, discuten más bien poco o lo normal, hablan todos los días, se comunican alguna vez y hasta hay ocasiones en que se divierten juntos.                                                      Si no se dan cuenta de su fracaso, suele ser una unión muy duradera, de ahí la frase irónica “Hay matrimonios felices y otros que duran toda la vida” jajajaja.

Hay otro que roza la perfección:

EL MATRIMONIO DISCRETO. Si bien no te llama mucho la atención por sus escasas demostraciones públicas, al final uno se da cuenta de que hay más amor de lo que parece a simple vista y aunque no hagan alarde de ello, su vida en común  funciona bastante bien a pesar de sus inevitables altivajos conyugales. Saben que han encontrado, aparte del amante, a la persona que les escucha porque les interesa lo que dicen y sienten y también al padre o a la madre ideal para sus hijos, lo demás es “pedir peras al olmo”.

Pero no hay nada que se pueda comparar al…

MATRIMONIO PASIONAL. No es muy numeroso pero “haberlos aylos”, ni tampoco suele durar mucho, sería “demasié”.  Son esas parejas que permanecen enamoradas toda la vida, ¡pero enamoradas de verdad!, o sea, con pasión. Porque el amor sin pasión se convierte en cariño. Entonces sí que el amado o la amada se convierten en Kevin Kostner o Julia Robert, en George Clooney o Angelina Joli. ¿Amor, flechazo, locura? ¡¡qué más da!!. El caso es que entonces los sueños se hacen realidad y es maravilloso.

Si lo has encontrado, enhorabuena, disfrútalo tanto como puedas y da gracias al cielo por semejante regalo. Si no, sigue buscando el amor que te mereces, conserva el que tienes aunque no sea perfecto, cuida al hermano, al padre, al amigo y ámate mucho a ti mismo, porque para eso estás aqui: PARA AMAR.

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